Como sabéis, el Col·legi Santo Ángel tiene desde hace algunos años un especial interés
en educar también a nuestros hijos e hijas en el terreno emocional. Este ámbito
se entiende de forma transversal, es decir, afecta a todas las
etapas educativas, y se empieza a trabajar en los alumnos de infantil. Para
hacer posible el desarrollo de esta área entre los alumnos, el equipo de
profesorado y dirección del colegio ha recibido formación
específica.
Os dejamos un artículo de Laura Peralta, en el que a través de las conclusiones de un estudio de la Fundación Botín, nos muestra los beneficios de la educación emocional. Os animamos a que conozcáis mejor en qué consiste y que también en casa la practiquéis.
¿Sabes lo que
aporta la educación emocional a tus hijos?
Según un informe de la Fundación Botín reduce la violencia escolar, fomenta la responsabilidad y capacita al niño para afrontar las incertidumbres con comprensión
Artículo de Laura
Peralta
Publicado en ABC.es
el 24.10.13
Los centros escolares que imparten la inteligencia
emocional fomentan la igualdad frente a las diferencias en los ámbitos de la
conducta y del aprendizaje, y hace que los niños sean más capaces de afrontar
las incertidumbres con comprensión, la creatividad y el sentido de la
responsabilidad. Así se desprende de un informe realizado por la Fundación
Botín sobre el Estado de la Educación Emocional y Social en distintos lugares
del mundo.
Se trata del tercer estudio de estas características
que realiza este organismo sobre un total de 16 países. Según Íñigo
Sáenz de Miera, director general de esta fundación, «conocer experiencias
alrededor del mundo que se preocupan por el bienestar y el desarrollo
emocional, cognitivo y social de la población infanto-juvenil, y que utilizan
estrategias creativas y eficaces para conseguirlo, nos da pistas y nos
ayuda a continuar desarrollando instrumentos y metodologías válidos para
el propio programa educativo de la Fundación», que ya se aplica en cuatro
comunidades autónomas de España: Cantabria, Madrid, Navarra y La Rioja.
Respetar
las diferencias
Alicia Nacenta, coordinadora de Educación
Responsable en el Colegio Público
Miguel Delibes de Leganés (Madrid), asegura que en cada una
de sus clases hay un alumno con problemas de motricidad «lo que supone un
valor añadido para el resto de los alumnos por los valores que les
aporta: a respetar las diferencias, a valorar lo que tienen...».
En este colegio realizan numerosas actividades como
festivales, concursos de cuenta cuentos, mini olimpiadas, aula virtual,
programas de radio matinales (en los que felicitan a los niños que cumplen
años, hacen dedicatorias...) para empezar con humor el día, organizan patrullas
escolares para que vigilen que no existan problemas en el recreo, otra patrulla
verde para que no tiren cosas al suelo...
Además, cada año eligen un motivo sobre el que
trabajar como salud física y emocional, educación responsable... «Este año
hemos elegido Cuidarte, para aprender a cuidarnos a nosotros
mismos, al planeta y a los demás mediante el arte. Fomentamos, además, queellos
mismos elaboren en clase las normas que deben cumplir durante el
curso, que cuando consigan un reto positivo saquen al pasillo un cartel
anunciándolo para que el resto de los alumnos lo vea y se produzca un
efecto contagio. También practicamos cinco minutos de relajación con
música cuando regresan a clase después del recreo, puesto que consideramos que
son niños sobre estimulados y estresados con tantas actividades y deben
aprender estas técnicas».
Con todo ello, Alicia Nacenta reconoce que en el
último años «hemos apreciado que ha disminuido un 25% los problemas de
disciplina, por lo que queda demostrado que la inteligencia emocional
da resultados muy positivos».
El
caso de Austria
Belinda Heys, que forma parte del grupo de expertos de
la plataforma para la innovación de la educación de la Fundacion Botín, asegura
que en 2009 comenzaron a impartir en Austria el programa «Happiness» en seis
centros educativos y actualmente hay 90 centros que lo imparten. Consiste en
dotar a los niños de las herramientas para que ganen confianza en sí
mismos, y aprendan a ser más felices. «Si la felicidad es una actitud
de la mente, hay fórmulas y actividades para mejorarla», asegura. Para ello,
tratan seis módulos diferentes: bienestar emocional, logros personales,
nutrición y salud física, cuerpo, movimiento y ejercicio, cuerpo como modo de
expresión y el yo y la responsabilidad social como modo de ayudar a los demás.
«Todo se enseña de manera muy práctica y, para ello,
primero deben fijarse en un aspecto, después actuar y posteriormente
reflexionar. De esta manera aprenden que si no nos fijamos en nuestras
emociones, no podremos gestionarlas».
El
incepiente interés de Argentina
En Argentina también muestran preocupación por la
inteligencia emocional. Isabel María Mikulic, trabajadora social y
doctora en Psicología, apunta que «en nuestro país, como en muchos otros,
tradicionalmente las emociones poco se han tenido en cuentacomo
procesos relevantes del desarrollo, de forma especial en el espacio educativo,
donde los aspectos intelectuales y cognitivos han absorbido, casi de manera
exclusiva, toda la atención. Sin embargo, en las últimas décadas, se
comienza a detectar el incipiente interés de quienes preocupados por
brindar lo mejor de sí en el ámbito educativo argentino, se animan a pensar en
términos de educación emocional y social».
El
bienestar emocional en Israel
Eliezer Yariv,
máster en Psicología por la Universidad de Haifa (Israel), lamenta que las
constantes amenazas al pueblo judío refuerzan la cohesión de grupo y aumentan
la desconfianza hacia los demás. Sin embargo, aplaude la campaña nacional del
Ministerio de Educación israelí dirigida a fomentar el bienestar emocional y
social de los alumnos, mejorar las relaciones sociales y aumentar la
sensación de seguridad en las escuelas.
Se trata de una iniciativa nacional conocida como
programa de prevención de la violencia, que se ha implantado actualmente en
1.200 escuelas, en los dos últimos años se ha conseguido reducir en un
30% la violencia escolar.
Este programa basado en financiación pública adopta,
entre otros aspectos, el arraigado plan de estudios de habilidades para
la vida.«En el primer caso práctico se describe el lenguaje de la jirafa,
un programa que fomenta las habilidades de comunicación no violenta en
los niños en edad preescolar y con necesidades educativas especiales.
Los pequeños aprenden a evitar pronunciar determinadas frases y
juicios provocativos y asimilan modos de expresión no conflictivos. En el
segundo caso se describe el programa Disciplina y diálogo; una breve
intervención psicopedagógica», asegura Yariv.
Sudáfrica:
educar en la pobreza
Así mismo, Peter Van Alphen, profesor de
Órgano por la Universidad de Sudáfrica, añade que en Sudáfrica el 60% de los
niños vive en la pobreza y existe una gran segregación social, lo que
dificulta la educación de los menores.
Entre los planes de estudio prácticos que se imparten
a niños de 5 años hasta a jóvenes de 19 años destaca tres. El primero es sobre
un centro educativo público en el que se utilizan enfoques pedagógicos
bastante tradicionales, pero donde el profesorado, gracias a su
implicación, consigue involucrar al alumnado en el aprendizaje deorientación
para la vida.
En el segundo caso se describe un proyecto implantado
en una zona rural, aplicado en los centros públicos locales, donde, por una
parte se recurre a la narración de historias y diversas actividades
creativas y, por otra, a técnicas de visualización para liberar
las emociones negativas del pasado. Las primeras actividades las pueden
realizar los propios profesores, mientras que para aplicar las técnicas de
visualización es necesaria la participación de un psicólogo profesional o de
alguien con cualificación similar.
«En el tercer caso —asegura— se describen las
experiencias de dos centros educativos situados en distintos contextos sociales
donde se aplica la pedagogía Steiner/Waldorf: uno de educación infantil para
niños de 6 meses a 5 años en una comunidad marginal del extrarradio; y un
programa de orientación para la vida basado en las artes,aplicado
en una escuela de primaria con pedagogía Steiner/Waldorf consolidada. Ambos
casos parten de la base de que rodear a los niños pequeños de valores
humanos, entornos bellos y una educación creativa, supone una base fundamental
para alcanzar la sensibilidad social y el bienestar emocional.
Figura
del profesor
Según Johanes Finne, profesor de la University College
en Noruega, asegura que «la figura del docente es importante porque es
una de las personas claves de la vida de los estudiantes y tiene que
relacionarse de manera positiva con ellos, y formentar que entre ellos también
exista un buen ambiente». Explica que a través de la aplicación de la
inteligencia emocional los alumnos aprenden habilidades sociales, a gestionar
el enfado y a razonar. «Se logra mediante actividades diversas como el
juego de rol, que les permite observar cómo actúan y deciden los demás,
para reflexionar y determinar lo que está bien y está mal».
El profesor asegura que para lograrlo están aplicando
las pautas de un programa americano denominado ART, un método que
está dando resultados muy positivos. «Observamos que el comportamiento se
aprende y, por eso, hemos decidido cambiarlo y mejorarlo a través de nuevas
habilidades. Merece la pena emplear tan solo 4 minutos de cada hora de
clase a esta actividad porque además se fomenta su concentración, que
en los alumnos suele durar unos 17 minutos, después disminuye».

No hay comentarios:
Publicar un comentario